Porqué corresponde indemnización extraordinaria.

Los juicios laborales, cada vez en mayor medida, se relacionan con el mal trato en ámbitos de trabajo.

Por un lado, la ley y la jurisprudencia dan un marco relevante a estos aspectos de la relación laboral, por el otro los mismos trabajadores demuestran, sanamente, un nivel de tolerancia mucho menor para cualquier tipo de agresiones, no ya sólo físicas, sino también verbales y de discriminación, que puedan configurar algún tipo de maltrato por parte del empleador o sus dependientes, en general, pero no únicamente, en la figura de jefes directos.

Desgraciadamente no siempre se reclama un resarcimiento extraordinario por el llamado “mobbing” o acoso laboral, y es común que a lo sumo sea tenido como causal de despido indirecto.

Permítanme rectificar esta postura, en términos de un correctos y más amplio asesoramiento a los defendidos.

Las indemnizaciones que surgen de una liquidación por despido, sea con o sin causa, y aún las multas por contratación en negro o pagos parciales no declarados, están al servicio de satisfacer el perjuicio económico que significa para el trabajador la pérdida de su empleo, contemplando según sea el caso que hay situaciones agravantes que elevan estos importes, por ejemplo, el pago parcial de sumas no registradas.

Como puede verse estas indemnizaciones se refieren a los aspectos puramente laborales, es decir a aquello que hace al contrato de trabajo en sí mismo.

Por su propia naturaleza los daños morales, y su consiguiente derecho a resarcimiento, no son de naturaleza contractual, y por lo tanto no están contemplados en las reparaciones que prevé la Ley de Contrato de Trabajo, sino que deben ser reclamados de forma autónoma.

Es decir que, ante un despido directo o indirecto, además de toda indemnización que pudiera corresponder por la relación del contrato trabajo, si hubo maltrato laboral corresponderá, además, exigir una reparación monetaria por daño moral devenido del “mobbing”, independientemente que éste se curse dentro del juicio en los Tribunales del Trabajo, o que, por su naturaleza Civil, sea remitido a éste fuero para determinar el monto que pudiera corresponder.

Dr. Alejandro Magliano

 


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